
Dos hojas rectangulares de papel blanco en blanco y negro, una colocada verticalmente en modo retrato y la otra horizontalmente en modo paisaje, reposando sobre un fondo gris claro uniforme. La hoja vertical se mantiene erguida mientras que la horizontal yace plana con su borde izquierdo ligeramente superpuesto a la base de la hoja vertical. Ambas hojas presentan una textura mate sutil, bordes limpios y agudos, y esquinas definidas. Una iluminación suave y difusa crea sombras mínimas e iluminación uniforme en toda la escena. La paleta cromática es neutra y desaturada, dominada por tonos de blanco y gris. El ambiente es limpio, minimalista y estéril, enfatizando la simplicidad y funcionalidad. La composición se centra en formas geométricas y espacio negativo, equilibrada y directa. El fondo es un gris plano y texturizado sin detalles, que mejora el contraste con el papel blanco. Capturado en un primer plano desde el nivel del ojo, la imagen tiene una profundidad de campo media, resultando nítida y digital como una maqueta de producto de alta resolución. No hay grano ni ruido.