
Un retrato impactante de una mujer tallada completamente en cobre oxidado, evocando la icónica apariencia de la Estatua de la Libertad. Su piel presenta una textura con un patinado verde rico, capturando la belleza envejecida y desgastada del cobre con el tiempo. La iluminación resalta el brillo metálico y los detalles intrincados de la superficie, dándole una presencia etérea pero terrenal.