
Un retrato cibernético de un hacker con aumentos faciales cibernéticos, iluminado por luz neon en rosa y turquesa de una pantalla holográfica que proyecta sombras dramáticas sobre su rostro, con código de datos desplazándose reflejado en sus ojos, ambientado en una sala de servidores oscura y desordenada, capturado con profundidad de campo reducida a f/1.2 para enfocar claramente al sujeto y una niebla atmosférica suave procedente del ruido digital.