
Un planeta delicado de vidrio esmerilado flota en un vasto vacío oscuro, iluminado por manchas estelares distantes. Dentro de la esfera translúcida, una pequeña ciudad dorada meticulosamente elaborada brilla con luz cálida, asentada en un paisaje sereno. Vapores blancos forman anillos etéreos que orbitan la bola de vidrio, mientras nubes suaves se deslizan suavemente a su alrededor. La escena encarna el estilo glassmorphism: semitransparente, borroso y luminoso, con profundidad onírica y belleza surrealista.