
Un retrato impactante compuesto enteramente por intrincados recortes de papel superpuestos, con cada capa cuidadosamente dispuesta para crear una sensación de profundidad y dimensionalidad. La obra presenta sombras sutiles proyectadas entre las capas, enfatizando la estructura tridimensional del rostro y la forma. Todo el cuadro está realizado en un esquema de color monocromático, utilizando diferentes tonos de gris o sepia para unificar la composición y resaltar las delicadas texturas y pliegues del papel.