
Un clásico disco de vinilo gira en una tocadiscos vintage, cuyas surcos se elevan formando un paisaje surrealista y tridimensional que forma una ciudad prismática inspirada en el Dark Side of the Moon de Pink Floyd. La aguja se transforma en un pequeño carro que navega por las intrincadas cañones de los surcos del disco, deslizándose por un mundo circular onírico donde la música y la arquitectura se fusionan en un viaje psicodélico.