
Tres velas de forma lágrima negras se colocan simétricamente sobre una base rectangular negra sólida, representadas en ilustración vectorial nítida contra un fondo blanco brillante. Cada vela presenta lados curvas que se estrechan hacia una llama puntiaguda en la parte superior, con las llamas ligeramente alargadas para sugerir movimiento ascendente. La base es plana y estable, con bordes limpios y afilados, resaltando un diseño minimalista en dos dimensiones. La iluminación es uniforme y sin sombras, destacando la estética gráfica. La composición está centrada y equilibrada, con elementos negros sólidos sobre un campo blanco puro, creando alto contraste y claridad simbólica. El estilo es moderno, preciso y sin textura ni contexto ambiental: una declaración visual pura centrada en la solemnidad y el recuerdo.