
Un retrato cercano, robusto y sucio de un superviviente en una tierra estéril polvorienta, con la cara ensuciada por grasa y polvo, iluminado por una luz solar dura y directa desde un ángulo alto que resalta cada poro y cicatriz, vestiendo equipo táctico reciclado, con ojos azules penetrantes que sobresalen contra el fondo del desierto naranja.