
Un retrato busto de Zeus, el dios griego, esculturado enteramente con humo blanco de cigarrillo en movimiento contra un fondo negro absoluto. La figura está definida intrincadamente por la densidad variable del vapor, creando una silueta fantasmal pero poderosa. Una iluminación dramática resalta los bordes del humo, proyectando un brillo divino y enfatizando la cualidad etérea y escultórica de la figura.